Diccionario Emocional: La tristeza

   Para poder identificar a la tristeza, en algunas ocasiones no hay más que ponerse delante del espejo o mirar detenidamente a la persona que tienes ante ti. La tristeza es una emoción que se difunde lentamente, poco a poco, hasta que se adueña de todo el ser, su alma, su cuerpo, su forma de vestir, de andar, de hablar o de callar hacen de su aspecto algo característico.


   Generalmente una persona que está identificada con la tristeza será una persona vestida de oscuro, e incluso de negro (ojo, hay países que el luto es de color blanco), de alguna manera, la persona busca no ser detectada por otros o bien que todos sepan que se está en esa situación emocional. Los hombros, caídos, la mirada hacia abajo, la expresión de su cara denotará decaimiento y sufrimiento, su piel será tenue, sin luz ni brillo, y los ojos lucirán apagados. A los lados del cuerpo caerán los brazos cuando caminan, en un ritmo lento, sin energía.


   En ocasiones se puede detectar abandono, desaliño, falta de aseo, en una falta de interés absoluta hacia el mundo que les rodea. Pueden estar acompañados por otros síntomas físicos como el llanto, los lamentos o los suspiros.

   Habitualmente la persona ha perdido el sentido de su vida, lo que le provoca centrarse en el recuerdo de un momento pasado en el que vivió con felicidad, es habitual en estas personas que se centren mucho en imágenes del pasado, ya sean fotos o vídeos. Por lo que tienden mucho en centrarse en si mismos y en sus recuerdos lo que lleva a situaciones de soledad o aislamiento.


Una persona triste, vive en el pasado.

   Esta emoción está asociada fundamentalmente a la pérdida y por lo tanto al apego, ya sea hacia un ser querido, una situación o cosa que ya se ha perdido. En un primer momento la tristeza es una forma de canalizar el dolor asociado a la pérdida, pero posteriormente, y si la persona no termina de soltar el apego, el dolor se transforma en sufrimiento y este en victimismo.

   Esta deriva de la tristeza es el motivo de que aparezcan como personas muy asociadas a la sensación de que todo va mal, al no saber comprender el mensaje de la emoción.

   En algunas personas puede darse el caso de intentar ocultar la emoción de la tristeza bajo otras máscaras emocionales con el fin de protegerse, pero esta situación, lejos de eliminar la tristeza la agrava, pudiendo derivar en otras en función de la situación mental de la persona. Las emociones con las que se suele intentar tapar la tristeza son la ira y la alegría. Pero son fácilmente detectables por la incoherencia de las mismas.


Del dolor se pasa al sufrimiento y de ahí al victimismo o la indignación.

   Si la tristeza  se sostiene en el tiempo, se corre el riesgo de caer en Depresión, un síntoma definitivo de la presencia de esta emoción. La Depresión es la consecuencia física de los desequilibrios fisiológicos producidos por la emoción sostenida de tristeza, provocados por niveles anormales de ciertas hormonas en el torrente sanguíneo como la serotonina.

   La tristeza se supera comprendiendo primero su intención positiva, asumiendo la pérdida o evitando el apego, y sobre todo teniendo un propósito vital, eso que nos hace levantarnos por la mañana repletos de energía. Suele ser muy útil realizar ejercicio de forma débil o moderada, rodearse de personas vitales, saliendo a la calle y disfrutando del momento. Y una recomendación que suele llamar la atención es vestir con colores más vivos e introducir cambio aleatorios en las rutinas.

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