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lunes, 5 de noviembre de 2018

La línea

   Un día decides que lo harás, y ese día el cuerpo te arderá, eres de ese tipo de personas a las que les cuesta decidir, pero que una vez tomada la decisión, saben que la llevarán a termino. Ese día empezarás a hacerla pública y comprenderás que el camino no será fácil, unas personas te dirán que eres valiente mientras por dentro piensan que estás loco, otras te lo dirán directamente y unas pocas más incluso se reirán, haciendo chistes a tu costa y sacando a la palestra unas limitaciones que en realidad son suyas.


   Y entonces, cuando todo se calme y vuelvas a estar solo, comenzarás a andar tu camino, un camino de pérdida en el que sin saberlo, con cada paso, dejarás de ser tú para convertirte en otro que quizá ya habías olvidado. Un camino que no existe, en el que no hay horizonte ni luz guía, un camino que aparecerá bajo tus pies con cada paso y que en realidad serán pasos hacia el abismo.

      Y buscarás ir hacia delante, cuando en realidad sabes que estás cayendo en una caída sin final en la que esperas encontrar un paracaídas que impida que te estampes contra el suelo, ese suelo que fue justo el lugar desde donde saltaste.

   Por el camino te irás consumiendo como se consume un cigarrillo abandonado en un cenicero, e inevitablemente intentarás apagarlo una y otra vez, como quien busca salvar su vida de una muerte segura, hasta que quizá, un día, comprendas que es justo ahí donde reside el sufrimiento y que solo cuando todo tu ser se haya consumido y seas solo cenizas, te dispersarás y dejarás de caer para empezar a flotar con el viento aún siendo tú, ahora en otra dimensión, donde las leyes que conoces, aquellas que te hicieron saltar, ya no tienen sentido.

  Pero ahora estás aún ahí, quemándote, sintiendo como el fuego abrasador deshace lo que fuiste, y es justo ahí, ese momento el que luego recordarás como el más relevante, pues ese dolor es el que te hace crecer, el que te hace más fuerte, si eres capaz de trascenderlo, de superarlo, de disfrutarlo.

  Es el dolor de nacer, de crecer, de enfrentarte con lo desconocido, de luchar por tus sueños aún a riesgo de perderlos, y comprenderás que cada uno de esos momentos son como las líneas de crecimiento de un árbol, cuya corteza debe desgarrarse cada año y que después serán las líneas que marcarán quien eres.

   Ese momento es el que realmente define si estás vivo o muerto, el momento de cruzar esa línea, la línea ..... tu línea. 

Hola Soy David, Mentor de cambio profesional, consultor de equipos comerciales, escritor, cocinero, y mente inquieta a la que le encanta la innovación, la creatividad y trabajar con las personas y sus retos.

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