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SoyDavid

Mentor de Cambio Profesional

Bienvenido. Esta página web es para ti si buscas hacer punto y aparte en tu vida profesional, ya sea buscando un nuevo empleo, diferenciándote en el que ya tienes, o emprendiendo una nueva aventura totalmente distinta.

Durante más de 25 años he cambiado de profesión muchas veces, he sido escolta de seguridad, director técnico en un laboratorio, he descargado camiones, he sido jefe de planta de producción en una industria alimentaria, he sido comercial y jefe de ventas, actualmente estoy emprendiendo un nuevo proyecto con The cubbe y Glass Chemicals, cosa que compagino con la escritura, soy escritor del libro Tu Decides, que podrás comprar en esta web, además de cuentos metafóricos.

Soy muy creativo y me gusta trasladar este talento a todo lo que hago, formaciones, eventos y talleres. A nivel personal me considero una persona apasionada por la innovación y las nuevas tecnologías, me apasiona trabajar con equipos de personas y retarlas para que alcancen su máximo potencial. Podrás descubrir más buceando por el blog.

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TIENDA

Descubre mi libro Tú Decides, un work-book para vivir tu cambio.

Mi Experiencia

Glass Chemicals.

2019-Hoy

Product Manager y Consultor Comercial

Promocionando marcas representadas y apoyando al equipo comercial.

The Cubbe.

2017-Hoy

Mentor de equipos técnicos y comerciales

Creador de esta marca que nace para ofrecer servicios a la industria químico-farmacéutica y alimentaria.

Escuela de Futuro.

2013-2017

Formador Creativo y Coach

Trabajando como coach de emprendedores y buscadores de empleo a través de sesiones privadas o talleres formativos.

Geber-lab, S.A.

2000-2013

Sales Manager

Gestionando equipos comerciales, su formación, su seguimiento, además de mis propias ventas de material técnico.

Tejaoliva, S.A.

1995-2000

Director de Laboratorio y de Planta de producción

Gestioné un laboratorio de control de calidad y la producción de Salsas Mahonesas.

Blog y Cuentos

ESPERANZA

 

    Si hace un año, alguien le hubiese dicho que aquella mañana la iba a pasar allí sentada, le hubiera tildado de loco.

   Pero ahora la cosa había cambiado, y mucho.

   Un rayo de sol atravesaba la ventana sorteando el sucio rastro de gotas de agua que ayer fueron capaces de volar; no dejaba de ser una metáfora de su situación, pero a aquel haz de luz le daban igual sus pensamientos, alargaba su cálido brazo hasta alcanzar por fin su blanquecino rostro para deslumbrarla.

   Una sensación de asco nació súbitamente en su interior y pudo seguirla en su avance desde el estómago a la boca, era un preludio de lo que sabía que vendría después; la boca le amargaba como la hiel, y su cuerpo ardía como si aquel veneno que le metían por las venas fuera fuego líquido.

   Hacía unos meses que su cuerpo se había revelado contra ella, el diagnóstico fue claro y la solución única. Por primera vez en su vida no tuvo que pensar que camino escoger, solo había uno posible aunque como siempre, el final volvía a ser incierto.

   A su alrededor podía ver el avance implacable de aquella enfermedad, era su futuro reflejado en ojos ajenos llenos de dolor, pero había algo más que no podía explicar, algo que continuaba allí, aunque pasasen los días. Aquellos que no reflejaban esa luz en su mirada pronto dejaban de acudir a su cita con las agujas, y por más que ella se miró en el espejo fue incapaz de encontrarla en sus propios ojos.

 


   Su cuerpo se había consumido igual que aquellos cigarros que abandonó algún día en un cenicero, su piel era ahora gris y cuarteada, y dejaban al trasluz unas venas que cada vez eran más azules, el pelo se le caía a girones, pero no quería dejar de cepillárselo cada mañana. Su vida transcurría entre aquella anodina sala y el inodoro de su cuarto de baño, en un circulo vicioso en el que se había convertido su existencia.

   Aquella mañana, sentada en el asiento color rojo, esperaba a que la enfermera le inyectara la dosis de aquel día; otro día más, otro día menos. Era la hora indicada, y de nuevo aquel rayo de luz acudió a su cita y le acarició la cara, pero aquel día decidió no apartar la cara; dejo que aquel beso imaginario le rozara por un instante y con él, algo cambio.

    Miró al sol por un instante para descubrir que aquello que cegaba su vista, tambien era capaz de calentar su cuerpo, de alimentarlo.

   Entonces la enfermera le clavó la aguja, y aquel líquido verde empezó a invadir de nuevo su cuerpo, era como aquel rayo de sol, a la vez que la mataba le ofrecía la palabra que había estado buscando en su mirada.

 

Esperanza.

El día en que me convertí en una planta

Me miro en el espejo, y aún no puedo reconocerme.
Se dice que lo que no mata engorda, pero os puedo asegurar que no es cierto, este maldito bicho no ha conseguido matarme, pero si me ha dejado con 25 kilos menos.
Todo empezó a mediados de marzo, con toses, y fiebre, soy fuerte; no le hice mucho caso, mis proyectos y mi trabajo eran demasiado importantes como para parar; mi vida transcurría fluida, sin demasiadas preocupaciones hasta aquel día 28, en el que la fiebre y la tos se hicieron ya insoportables.
Allí estaba, en urgencias, territorio desconocido para mí, la sala era lúgubre, me acompañaban otras personas que estaban más o menos como yo, cabizbajas, temiendo lo peor; unas pocas pruebas y acabé ingresado en planta, donde aún permanecí un par de días más. Entonces un ángel apareció en mi habitación y me llevó a la UCI, era la doctora que un mes y medio después me salvaría la vida, mi preciada madre Carmen.
Después de varias carreras por los pasillos del hospital me sedaron y permanecí dormido durante unos 40 días en los que me debatí entre la vida y la muerte..
Ese tiempo de sueño estuvo plagado de las peores pesadillas que se puedan imaginar, la creatividad se volvió en mi contra y la tortura de esas historias terribles sin final se apoderaron de mí. La realidad se mezclaba con la fantasía en un bucle en el que no podía saber si estaba despierto o por fin había muerto. Jamás las olvidaré.
Y entonces llegó el día, debieron retirarme poco a poco la sedación, y finalmente pude despertar para descubrir que me había convertido en una planta. Allí, frente a mis ojos estaba el techo de aquel agujero, donde la luz artificial lo inundaba todo, e innumerables alarmas sonaban por doquier abotargando mis oídos. Personas que parecían astronautas iban y venían sin cesar, sin darse cuenta que allí, boca arriba, estaba yo por fin despierto. Intenté llamarles, pero no podía hablar, entonces intenté levantar un brazo para llamar su atención y descubrí que no podía mover un solo músculo en todo mi cuerpo, me había convertido en un vegetal.
Acaso merece la pena vivir así, la pesadilla no había hecho más que comenzar, el miedo, la incertidumbre se apoderaron de mi. Miraba a los lados de mi cama y descubría que estaba rodeado de un abismo infinito que me impedía salir de aquel lugar. Tubos entraban y salían de todo mi cuerpo, en un empeño por alargar aquel sin sentido. Las lágrimas ahogaban mis gritos mudos, mientras intentaba pedir ayuda o tan solo un poco de agua, fue así como descubrí que la felicidad está en beber un simple vaso de agua fresca cuando uno está sediento.
Totalmente dependiente para sobrevivir, me di cuenta de que todos somos totalmente dependientes de nuestros semejantes, y que muy pocas veces tenemos la capacidad de dirigir nuestro destino, llevo toda la vida haciendo planes y una y otra vez la realidad se encarga de rectificar mi camino, y es que es la relación que tenemos con los demás, lo que hace mover el mundo.
Aquellas personas, ajenas totalmente para mi, se convirtieron en mi sostén vital leyéndome los labios, así descubrían, no sin mucho esfuerzo, mis necesidades más básicas y vitales, ellos son sin duda alguna los verdaderos héroes de esta historia, enfrentándose a la certeza de un monstruo invisible que amenazaba sus vidas y las de sus seres queridos. Siempre dispuestos, siempre con una sonrisa, con una palabra de aliento, con una esperanza que te mantiene agarrado al precipicio e impide que te dejes vencer por ese reto tan enorme. Doctores, enfermeros, auxiliares, celadores, limpiadores, fisioterapeutas y demás profesionales realizando una labor para la que no estaban ni preparados ni dotados. Es la representación desesperada de la lucha entre David y Goliath.
Los médicos y enfermeros me devolvieron la vida, me dieron más tiempo para vivir con mi familia, mi mujer, mis hijos, mis padres y hermana, y mis suegros, Más tiempo para compartir con mis amigos, mis clientes y compañeros.
Los fisioterapeutas me han devuelto la libertad y la esperanza de recuperar el control sobre mi cuerpo, con ellos he aprendido a comer, a levantarme de la cama, a ponerme en pie y caminar, a subir escaleras y mover los brazos, algo que hace apenas un mes me parecía totalmente imposible.
Ahora un nuevo futuro se abre ante mi, más consciente, más paciente, más dependiente; son las enseñanzas que me tenía reservadas esta pesadilla y que he tenido que aprender a base se esfuerzo y dolor, de soledad, de parálisis.
No cometas el error de pensar que esto solo le pasa a los demás, protégete, ponte la mascarilla, los guantes, mantén la distancia de seguridad porque la ruleta rusa sigue ahí, esperando la oportunidad de apresarte y poner en riesgo todo aquello que eres, todo lo que tienes y todo lo que haces.

CONFERENCIA ASOCIACIÓN DE FISIOTERAPEUTAS DE CASTILLA LA MANCHA

APARICIÓN EN EL PROGRAMA 100 DE LIARLA PARDO EN LA SEXTA

Año nuevo, viejos errores


   Acaba de nacer un nuevo año, el 2019, y con él, llegan momentos de reflexión, de propósitos y objetivos tanto a nivel personal como profesional, caldo de cultivo a una esperanza que quizá te esté matando lentamente. En años anteriores has hecho lo mismo, y no ha funcionado. Puedes volver a buscar frases en internet que te empoderen, aunque en este post no las vas a encontrar; quiero acercarte a un modo distinto de enfocar tus anhelos, tus aprendizajes, tus deseos, y luego, ya sabes, #Túdecides

   Como parece que las listas funcionan en las entradas de un blog pues ahí va mi propuesta para romper con algunos paradigmas implantados en el mundo del crecimiento personal, el emprendimiento y el cambio profesional.


   El 2019 no tiene por que ser el mejor año de tu vida. Y es que en realidad comerse las uvas cambia muy poco la película que estás viviendo (espero no haberte hecho spoiler). Necesitarás estar dispuesto a cambiar el guión, los actores, el escenario e incluso al protagonista, y esto, seamos sinceros, cuesta y mucho.






   Hablemos de objetivos, esos que debemos poner en un papel y que están escritos desde la escasez, el ansia y el ego. ¿Verdaderamente necesitas aquello que te has propuesto?, incluso aun cuando sabes que te hace daño. Si has dedicado menos de 1 hora a pensar en tus objetivos y en el precio que tendrás que pagar por alcanzarlos, en el peor de los casos quizá lo consigas, para descubrir el año que viene, que eso no te hace feliz.




   Cuando de objetivos se trata, en ocasiones se apela a la manida frase

     ¿No puedes, o es que no quieres?



   Desengáñate, lo que quieres en la vida tiene más que ver con tus deseos que con tus pensamientos; es extremadamente complejo aprender a controlar esos deseos y es por ese motivo que lo que "realmente quieres" acaba ocupando el espacio de lo que necesitas. No digo que sea imposible, aunque debes aprender primero a perdonarte por fracasar; y es que es más importante aprender a gestionar tus emociones y deseos que lo que te hayas propuesto alcanzar, sea lo que sea.







   Si estás trabajando y te sientes a disgusto, no lo dejes para emprender, este no es motivo suficiente para embarcarse en un proyecto que, probablemente, precisará más tiempo del que puedas imaginar. Emprender es mucho más que cambiar de trabajo o ser tu propio jefe, muchísimo más. Vas a perder dinero, te van a engañar, trabajarás muchas más horas, aunque si aún así sigues pensando en hacerlo, busca a personas que ya hayan conseguido lo que tu buscas y escúchalos atentamente.






   Revisa aquello de ti de lo que más orgulloso te sientas; eso que enarbolas como tu mayor virtud es probablemente lo que más daño te hace. Los demás lo saben y lo utilizan contra ti. Y en cuanto al talento, no te equivoques, está sobrevalorado, no es el talento lo que vende, sino el valor que ofreces, los problemas que resuelves y a cuantas personas ayudas a resolverlos.









   Acostúmbrate a parar para respirar conscientemente, para tomar perspectiva, para pensar, o descubrir lo que sientes; derriba a ese Dios que gobierna tu mundo desde tu muñeca. Tu tiempo es tu mayor activo y por lo tanto no puedes ser su esclavo. Descubre el poder de la paciencia, y comprende que cada cosa tiene su momento, su proceso y su lugar.





   La vida es éxito a raudales, abundancia por todas partes, y sin embargo  nosotros, los seres humanos, la identificamos con aquello que tenemos o con aquello que hacemos; asómate a la vida por una ventana y descubre que es constancia, amor, y presencia en el aquí y el ahora. Si quieres probar las mieles del éxito, primero conócete a ti mismo, que es además, el camino más directo a comprender a los demás. Eso si que es libertad.







   Olvídate de lo que ves, pues no es lo que tu crees, sino una invención creada por tus sentidos, tus creencias y tus emociones. Para conocer la verdad necesitas confiar en tu intuición e indagar las enseñanzas que se encuentran detrás de cada grito que das, detrás de cada lágrima que derramas, detrás de cada decepción, detrás de tus huidas y tus fracasos.



   Espero que algunas de estas reflexiones te ayuden en tu camino, aunque nunca debes olvidar que cuestionarse cada idea que te llega es el camino hacia tu verdadera maestría.



 Feliz 2019




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